El paso de la vida muestra como pasan épocas, ciclos, nostalgias, sinsabores,... De muy pequeño donde la sociedad generaba unos valores incalculables aprendí a marchas forzadas palabras como humildad, coraje, constancia, lucha, honor.
Todos estos adjetivos me los enseñó el fútbol, crecí en una etapa donde el amor a unos colores era lo más importante en los clubes, ya sean profesionales o de barrio. Crecí donde se valoraba unos balones para entrenar, se valoraba que unos niños vieran jugar a su equipo preferido, donde las personas amaban a su club, crecí jugando al fútbol donde hasta el último suspiro se puedía conseguir el éxito, crecí aprendiendo que en muchas ocasiones el pundonor, el corazón y la entrega llega a donde no llega la técnica.
Esta noche, estando en mi casa observaba ilusionado viendo a uno de los equipos que siempre estuvieron en mi corazón: el Real Madrid... y que cambiado lo veo, pensarán que soy ventajista por una derrota pero no es así, no me siento así... Crecí en mi juventud con el corazón de Raúl, con la elegancia de Zidane, la ilusión de un joven Casillas, con los galones de Fernando Hierro, la jerarquía de Fernando Redondo, con la clase obrera que amaban a su club como Míchel Salgado, o la magia de Guti, o el saber estar del entrenador Vicente del Bosque, o la tristeza de una retirada prematura como Álvaro Benito (cantante de Pignoise)... o Morientes, o la garra de Zamorano, Laudrup,... Hoy en día me cuesta identificarme con esos valores, con esa química, el Madrid que yo conocí moría matando. No me vale la excusa de que el máximo rival esté fuera de la Liga de Campeones, no me vale no... Me cuesta ver como verdaderos madridistas en nuestras filas mueren en nuestro banquillo: Higuain, Callejón, Granero... Me cuesta ver que después de una derrota salgan jugadores alegres en las redes sociales, me cuesta entender como jugadores no mueren con calambres, pero más me cuesta entender como quienes dirigen este club tan grandioso permiten las excusas de un entrenador, permiten el ser autocríticos de ver como mi equipo no juega a nada. Me acordaba como mucha gente me decía años que el Madrid añoraría a Makelele, me hacía cruces... cómo puede ser? a Makelele?!!!?!?!?! yo echo de menos a Redondo porque robaba y sabía jugar, porque un jugador del Real Madrid no sólo ha de robar, ha de tener calidad con el balón y calidad para sacrificarte en la recuperación.
Mi último pensamiento es que ... quienes no se atreven a ganar pierden siempre... Muchas gracias.

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